El público responde a la llamada del arte y desborda las expectativas de No Importa

Llevan un mes proyectando arte y creatividad desde el número 46 de una calle, la de San Andrés, que empezó a coleccionar nichos de bajos vacíos y desocupados hace tiempo. Se pusieron el nombre de No importa como una forma de desafiar a la crisis. De decirle al mundo que por mucho que se empeñara en intentar marchitar las esperanzas a los jóvenes, ellos salían de la madriguera con las ganas propias de quien colecciona ideas desde hace años y quiere enseñárselas a los demás.

El espacio se inauguró el pasado 5 de diciembre en el número 46 de la calle de San Andrés | Fotografía: Quintana | elidealgallego.com

Después de un mes con la verja levantada, uno de los padres del taller, Óscar Cabana, asegura que de la misma manera que ellos sintieron la necesidad de asomarse a la calle, el público pedía a gritos iniciativas de este tipo. Porque en este breve período de tiempo vieron desbordadas todas las expectativas que se habían hecho sobre la demanda en el local, el colectivo tuvo que improvisar talleres sobre la marcha. Levantó una exposición en pequeño formato, “Docealcuadrado”, e hizo que la ilustración, la pintura y la fotografía se pusieran de acuerdo para reducir la impronta de tamaño. En concreto, todo lo que se puede ver en esta muestra, abierta hasta el sábado, se ajusta al perímetro de doce por doce centímetros y doce también es el número de los artistas que plasmaron sus ideas.

El pintor de paisajes industriales comenta que no han parado. Que después de una pegada de dibujantes por la ciudad, vino el taller de fotografía y el de niños y tienen pensado organizar mañana una fiesta con invitación para pasar el sábado a una actividad donde recordarán los primeros 30 días en activo.

Antes se sentarse a la mesa a confeccionar un calendario estable, Cabana adelanta que 2013 vendrá de la mano de dos showrooms, uno de joyería y un segundo de muebles. Enero será también el comienzo de talleres de fotografía y pintura. De una nueva exposición en la planta baja donde ahora se pueden ver las piezas de los ilustradores David Pintor, David Rubín, Guillermo Arias, Xurxo G. Penalta; los fotógrafos Carlos Álvarez, Iván Casal, Pablo Mella y Roi Alonso, y los pintores Amelia Palacios, Edu Albo, Gloria Trebacz y el propio Óscar Cabana.

Estos doce artistas ofrecen en bandeja su creatividad con el propósito de que el arte entre por las casas de los coruñeses en la noche de Reyes. Y es que las piezas van de los siete a los 120 euros. En un reducto donde los niños juegan a pintar su ciudad. Y todo se piensa de distintas formas según la disciplina que amase cada uno. Arquitectura, diseño, pintura, foto, escultura… En No importa siempre está abierto el buffet.

Marta García Márzquez

+ artículo publicado en Ideal Gallego